Seminario de Teoría del Derecho

deberías saber por qué

Perfeccionismo, paternalismo y autonomía de la voluntad

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El tema sobre el cual giraron los debates el pasado viernes 26 de marzo fue la relación entre el perfeccionismo, el paternalismo y la libertad, con referencia concreta sobre la autonomía de la voluntad. Las discusiones tomaron como premisa la condena de Carlos Santiago Nino al perfeccionismo y la admisibilidad, en ciertas ocasiones, de ciertas reglas jurídicas paternalistas. Sería interesante sobre este punto, animar comentarios que contradigan o pongan en tela de juicio con razones claras, cualquiera de los dos presupuestos: (i) que el perfeccionismo es intolerable y/o, (ii) que el paternalismo puede ser justificable.

El primer caso abordado fue el de la esterilización quirúrgica como política pública. El grupo que defendió la validez de esta práctica estatal destacó el hecho de que dicha política pública ofrecía la posibilidad de asegurar aquellos planes de vida que incorporaban dentro de ellos, la decisión de no tener más hijos. Por lo tanto, no se trataba de una práctica que limitaba sino extendía la libertad de las personas. Por su parte el grupo que defendió la postura contraria, sostuvo que la irreversibilidad de la operación caracterizaba de una manera especial a dicha práctica, no debiendo fomentarse su uso en la población, si además existen otros métodos menos “gravosos”.

Dentro de los comentarios de los demás participantes, destacó la posición que condenaba esta política debido a su alto costo y defendía la idoneidad de auspiciar otros métodos más “eficientes”. Esta posición fue complementada con el argumento de la peligrosidad que entrañaba esta práctica de generar “el derecho” a contar con este servicio, lo cual podría desestabilizar el presupuesto de gasto del Estado. Resulta importante destacar que dentro de los complementos a los argumentos y críticas de la posición que apoyaba la política pública, se sostuvo que esta práctica ayudaba a emancipar a la mujeres, proveyéndolas de manera más eficaz, de una una alternativa compatible con sus proyectos de vida sin más hijos no deseados.

El segundo caso que se trató en el debate fue el del alumno expulsado de una universidad por haber fumado marihuana en el campus. El grupo que defendía el derecho a fumar marihuana, justificó la no prohibición del consumo de esta específica droga, aclarando en primer término que no resultaba causante de los típicos ejemplos que se hacen de afectación a terceras personas. Asimismo, y como consecuencia de la aseveración anterior, sostuvo que cualquier limitación a su consumo, representaba una imposición de un estilo de vida, de un conjunto de virtudes que no podían ser toleradas pues representarían prácticas perfeccionistas. Por otro lado, el grupo que tuvo que defender la postura contraria apeló en un primer momento al argumento de una sociedad no preparada para hacer uso de la libertad de consumir marihuana. Luego hizo hincapié en la pérdida de la autonomía de la voluntad del individuo dependiente de la droga, el adicto. Las repercusiones en su salud, terminarían por justificar una prohibición sobre su consumo. Las intervenciones de los demás participantes del seminario evidenciaron la ausencia de argumentos en favor o en contra respecto de la sanción efectiva que la universidad privada impusiera sobre el alumno. Dicha discusión no pudo terminarse oportunamente y sobre el tapete quedaron preguntas relativas al carácter público o privado del espacio de las universidad privadas y la conformidad de la sanción con los principios del derecho.

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Written by edwarddyer

marzo 29, 2010 a 3:39 am

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. Personalmente considero que el paternalismo puede ser justificable, tomando en cuenta que es el Estado quien en primer lugar conoce -a través de estudios y programas que define seguir- el mejor o más óptimo camino que deben seguir los ciudadanos para poder llevar una vida que les permita obtener las metas propuestas, claro está, en aquellos aspectos importantes no sólo para el individuo, sino para la ciudadanía como colectividad (caso de las normas anti-tabaco). Así, el estado puede, y debe, participar en aquellas decisiones que el ciudadano común no está en condiciones de tomar y seguir de manera idónea, como el caso de los hijos no deseados o no planificados. Incluso en muchas partes del mundo, son los sectores con menos recursos los que tienen más hijos, imposibilitando así una educación y cuidado de calidad, limitando así las posibilidades de que aquellos hijos progresen. Aquí, por tanto, ante la incapacidad de las mayoría de tomar decisiones idóneas de acuerdo a la situación en la que viven, en estado está en la obligación de informar y proveer métodos de planificación familiar, incluyendo la estirilización quirúrgica- de acuerdo a un plan de política pública.
    En el caso de las sanciones por el consumo de sustancias alucinógenas, podría ser justificable la intervención del estado, siempre y cuando este consumo afecte a terceros o llegue a niveles donde se considere dicha práctica como un peligro a la salud pública, donde se evidenciaria otra toma de desiciones no idónea por parte de los individuos.

    Jorge Santa Cruz

    abril 5, 2010 at 3:57 pm


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